01 · Educación

Seguro Educativo: el verdadero costo de la universidad (y cómo ganarle al tiempo)

Muchos papás empiezan a ahorrar para la universidad de sus hijos pensando en cuánto cuesta estudiar hoy. El problema es que, cuando llegue el momento de pagarla, probablemente ese costo será muy distinto.

El problema de la inflación educativa

Las colegiaturas aumentan año con año. De acuerdo con datos del INEGI, el rubro de Educación (colegiaturas) registró en 2026 un incremento anual cercano al 6%.

Para ponerlo en perspectiva: si una carrera cuesta hoy $1,000,000 MXN y su costo aumentara en promedio 6% anual, dentro de 15 años podría rondar los $2,400,000 MXN.

Por eso, ahorrar pensando únicamente en el precio actual puede hacer que, aun cumpliendo tu meta de ahorro, el dinero no alcance para lo que originalmente planeabas.

Y existe otro riesgo: ¿qué pasaría con esa meta si tú llegaras a faltar o una invalidez te impidiera seguir haciendo las aportaciones?

¿Cómo prepararse antes de cotizar?

  • Investiga el costo actualRevisa las universidades que considerarías para tu hijo e incluye colegiaturas, inscripciones y otros gastos importantes.
  • Proyecta el costo a futuroConsidera cuántos años faltan para que ingrese a la universidad y cuánto podría aumentar ese costo durante ese tiempo.
  • Define una meta realistaNo necesariamente tienes que cubrir el 100% de la universidad. Puedes establecer una cantidad que represente una parte importante de ese gasto y que sea sostenible para tus finanzas.
  • Elige adecuadamente la monedaAlgunos planes pueden contratarse en pesos, dólares o UDIS. Las UDIS se actualizan conforme a la inflación; los dólares pueden tener sentido cuando parte de tu objetivo futuro estará en esa moneda. La elección debe depender de tu meta.
Secreto de experto

La principal diferencia entre ahorrar y asegurar una meta está en lo que sucede si tú ya no puedes seguir haciendo las aportaciones. En un ahorro tradicional, si dejas de aportar, también se detiene el crecimiento de tu fondo.

En un seguro educativo que incluya exención de pago de primas, si el asegurado fallece o presenta una invalidez total y permanente cubierta por la póliza, ya no sería necesario continuar pagando las primas y el hijo podría recibir la suma asegurada en la fecha establecida.

Por eso, además de preguntar cuánto recibirás al final, pregunta siempre: “¿Qué pasa con la meta si yo ya no puedo seguir pagando?”

Lo que nadie te dice

Contratar un seguro educativo no significa necesariamente que tu hijo tendrá que gastar ese dinero en una universidad específica.

Dependiendo de las condiciones del producto, al finalizar el plazo se entrega la suma asegurada pactada. Si para entonces tu hijo obtuvo una beca, eligió una universidad pública, decidió estudiar en el extranjero o sus planes cambiaron, es importante conocer desde el principio quién recibe el dinero y si existe alguna restricción sobre su uso.

Por eso, más que pensar únicamente en “pagar una carrera”, puedes verlo como la construcción de un capital para una etapa importante de su vida.